Esta afirmación no la hacemos nosotros, es la conclusión que se desprende de muchos artículos publicados en medios de comunicación de referencia. Así, según el medio digital Xataka, “las personas que acuden a la iglesia regularmente viven 7 años más que las personas que no lo hacen”.

Forumlibertas.com se hace eco de un libro titulado “Cómo cambia Dios tu cerebro” en el que aseguran que “hay una influencia positiva de la fe en aquellos que creen verdaderamente”. Por ejemplo, las personas con ansiedad o estrés redujeron sus síntomas al practicar la fe. Pero no solo eso, afirman también con datos contrastados que, estas personas son más felices en el terreno sentimental y familiar. ¿Cómo? Con matrimonios más estables y familias unidas.

Abc.es se apoya en un estudio para señalar que “la religión alimenta el alma pero también el cuerpo”. Y es que, según un grupo de científicos de Ohio, los individuos que se apoyan en la fe viven más años que los ateos.

“La fe es útil” o “los creyentes cuentan con una mejor salud mental” son algunas de las frases que podemos extraer de un artículo publicado por elconfidencial.com en el que hacen referencia al estudio realizado por expertos de la Universidad de Misuri.

Elmundo.es en un artículo sobre este tema apunta dos datos relevantes: “Aquellos que tienen fe gozan de una mayor fortaleza a la hora de afrontar retos y dar sentido a sus vidas” y “la oración disminuye el riesgo de sufrir problemas cardiacos”. ¿En qué se basan para decir esto? En los principios fundamentales de la Psicología Positiva.

Estas son algunas referencias, pero hay muchas más. La fe ha dejado de ser algo exclusivamente religioso y ha traspasado todas las fronteras. Sus beneficios, demostrados, han servido para que se convierta en el bastón de millares de personas.

4 Beneficios de la fe

  1. Alarga la vida: Según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, las personas creyentes viven 4 años más que las que no lo son. Pero no es la única tesis que llega a esta conclusión, un grupo de científicos del Harvard Chan School of Public, corroboró que aquellas que acudían semanalmente a algún oficio religioso tenían un 33% menos de riesgo de morir por una enfermedad.
  2. Somos más felices: El convencimiento de librarnos del pecado y transformar nuestra vida nos genera alegría y ganas de luchar por nuestros objetivos.
  3. Ganamos seguridad: cuando creemos, no tenemos límites. Nos volvemos más valientes y confiamos más en nosotros mismos. Estamos convencidos de que no hay nada imposible.
  4. Vivimos más tranquilos: somos conscientes de que surgirán problemas, pero no vemos el futuro con una preocupación constante ni con miedo. Simplemente confiamos y enfocamos nuestra energía en lograr nuestros objetivos.

5 Características fundamentales de la fe

  1. Es práctica: la fe teórica no sirve de nada.
  2. No es interesada: tenemos fe porque creemos, no para conseguir algo en los momentos complicados.
  3. Es un acto libre: nadie nos puede obligar a tener fe.
  4. Es inconformista: la práctica de la fe conlleva un crecimiento, no es una actitud estanca.
  5. Está basada en la certeza: la duda no tiene cabida para aquel que realmente cree.

¿Qué es realmente la fe?

La Real Academia de la Lengua en una de sus acepciones dice que es “el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas”. En otra acepción hace referencia a un término imprescindible: la confianza. Dice que la fe es “confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo”, por ejemplo, tener fe en el médico. El resto de los mortales suelen coincidir, al señalar que consiste en “creer en lo que no se puede ver”. Otra de las definiciones más utilizadas dice que “es certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve”.

Existen múltiples maneras de explicar qué es, pero en lo que todos coinciden es en que la fe no sirve de nada si no actuamos. Es decir, si esperamos a que las cosas surjan como por arte de magia, sin ningún tipo de esfuerzo; habremos perdido el tiempo.

¿Cómo puedo tener fe?

Precisamente teniendo certeza en lo que esperamos lograr y convicción en lo que no vemos. Pero, ¿qué significa todo esto?

Debemos saber qué es lo que realmente queremos para poder lograr ese objetivo, es decir, la certeza debe estar bien definida, no es suficiente tener una simple idea sin más.

En cuanto a la convicción de lo que no se ve es fundamental que por muy difícil que sea nuestro objetivo: curarnos de una enfermedad difícil, recuperar nuestro matrimonio, salir de la bancarrota económica, etcétera; confiemos en que lo conseguiremos. Muchas veces tendremos ganas de abandonar ante la dureza del problema y la falta de resultados, pero si perseveramos ganaremos la batalla. Es cuestión de tiempo, fe y esfuerzo. Dios creará las condiciones necesarias para que salgas vencedor de cualquier batalla.

Diferencias entre fe y creencia

Estamos acostumbrados a utilizarlos como sinónimos, pero en realidad son términos totalmente opuestos. La creencia consiste en aceptar algo como verdadero apoyándose en razones de peso. Es decir, creemos porque existen muchos factores que nos hacen pensar que algo es posible.

Por su parte, la fe consiste en aceptar algo como verdadero a pesar de que la probabilidad real o científica diga todo lo contrario. Como decía el filósofo Kierkegaard “tener fe es un salto absurdo al vacío, confiando en Dios”. La fe es certeza, pero sin ningún tipo de base real.

Casos reales de éxito gracias a la fe

Hasta ahora hemos conocido los aspectos teóricos de la fe, pero, ¿puede realmente ayudar a las personas a solucionar sus problemas? La respuesta es sencilla, sí. La mejor demostración son los casos de Mariló, Rubén y Carmen.

Ellos acudieron al Centro de Ayuda Cristiano, les orientaron y sus vidas cambiaron. Carmen tenía ataques de pánico constantes y una ansiedad que controlaba toda su vida. Se encerró en sí misma y su existencia se volvió un infierno. Por suerte, encontró dentro del Centro de Ayuda a personas que habían superado problemas similares. Ahora es completamente feliz.

Mariló sufría una depresión de la que era incapaz de salir. Taquicardias, alteraciones del sueño, pérdida de apetito… Ella llevaba 30 años con una angustia que la hizo perder las ganas de vivir. Estudió psicología para buscar respuestas, pero no lo logró. Cada vez estaba más hundida, ni siquiera podía salir a la calle. Un día, en su trabajo, conoció a una mujer que la invitó al Centro de Ayuda. Allí la escucharon, la orientaron y poco a poco empezó a encontrarse mejor. Hoy es una mujer realizada y con ganas de luchar por el futuro.

Rubén se juntó con malas compañías y comenzó a consumir drogas con solo 15 años. Las adicciones regían su vida y perdió el control. Tocó fondo cuando empezó a robar a sus padres para sufragar los gastos. Su familia sufría mucho porque les faltaba al respeto y veían que si seguía en esa línea acabaría muy mal. Para trabajar necesitaba esnifar cocaína. Todo era un caos. Intentó suicidarse y ahí se dio cuenta de que necesitaba cambiar. Acudió al Centro de Ayuda y comenzó a escuchar los consejos. Puso en práctica todas aquellas orientaciones y notó el cambio. Ahora tiene trabajo estable, está casado, la relación con su familia es maravillosa y nunca más cayó en las adicciones.

¿Puede el ser humano vivir sin fe?

La realidad es que todos tenemos fe, necesitamos creer en algo o en alguien para encontrar sentido a nuestra vida. La fe no está relacionada únicamente con la religión. Es cierto que el creyente cree en Dios, pero los ateos también tienen fe. Estos últimos necesitan creer en su pareja para que la relación funcione correctamente, por ejemplo.

Sin fe no hay esperanza y sin esperanza estamos perdidos. Si un ateo no tuviera fe en algo sería incapaz de vivir o de disfrutar porque se cuestionaría absolutamente todo y nada le convencería. Acabaría volviéndose loco. Católicos, evangelistas, musulmanes, todos; absolutamente todos, usamos la fe. ¿Por qué? Porque ésta no entiende de razas, sexo, edades ni religiones.

Centro de Ayuda Cristiano, referente de fe

El Centro de Ayuda Cristiano es una iglesia evangélica que nació en España en 1993. Nuestro principal objetivo es ayudar a cualquier persona para que encuentre el camino que le permita solucionar sus problemas, sean de la índole que sean: sentimental, familiar, de salud, emocional, etcétera.

En el Centro de Ayuda estamos convencidos de la importancia de la fe. Una fe práctica que nos muestra el camino. Por eso estamos encantados de orientar y apoyar a quien lo necesite, independientemente de su raza, sexo, religión, edad o nacionalidad.

Centenares de personas han dado testimonio y corroborado cómo en el Centro de Ayuda Cristiano recibieron los consejos de fe necesarios para mejorar su vida. Experiencias de gente muy diferente que en algún momento de su existencia pensaron que su caso no tenía solución.