3º – El llamado de Gedeón

Vimos que Dios levantó líderes en Israel en diferentes situaciones bajo diferentes circunstancias. Así fue con Otoniel, Aod, Samgar, Débora y Barac.

Pero el llamado de Gedeón fue un caso aparte, teniendo en mente que el propio Ángel del Señor — probablemente el Señor Jesús — vino a encontrarlo personalmente. La aparición del Señor en su llamado revela que Gedeón era, de alguna manera, diferente de sus predecesores. Dios no Se apareció personalmente a todas las personas que escogió para un trabajo especial; solo unos pocos tuvieron ese encuentro tan extraordinario. Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y Josué fueron algunos de los pocos privilegiados hasta entonces.

Y Gedeón formó parte de esa lista especial. Pero ¿por qué? ¡Porque Gedeón estaba en sintonía con Dios! ¡Su profunda expresión de enojo e indignación era, de hecho, el sentimiento del propio Dios!

El sufrimiento y el dolor de las personas reflejan la forma en la que Dios Se siente con relación a las personas en el mundo. Y cuando alguien siente el mismo dolor que Dios siente, es una señal de su llamado.

Al conversar con el Ángel, Gedeón manifestó lo que Dios tenía en Su corazón — el enojo y la indignación por el desastre que los enemigos le habían causado a Su pueblo. ¡Por eso, Dios vino hasta él personalmente!

En la visión de Gedeón, no tenía sentido tener fe en un Dios tan poderoso y, aun así, vivir bajo la opresión de sus enemigos. ¿Cómo podían ellos creer en un Dios Todopoderoso y vivir al borde de la desesperación, la opresión y el dolor?

Solamente una fe sin inteligencia puede combinar la creencia en Dios con el hambre, la miseria, las deudas, las enfermedades, las familias deshechas — es decir, ¡con la total desgracia!

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