4º – El Lagar

El hecho de que Gedeón estuviera sacudiendo trigo en un lagar era una clara señal de la desesperación predominante en aquellos días, ya que el lagar no era el lugar para sacudir trigo, sino para prensar uvas. Antiguamente, cada viñedo tenía su propio lagar, que generalmente consistía en un tanque de tres metros cuadrados cortado en la roca.

Sacudir o separar la cizaña del trigo, requería un piso de trilla espacioso en la cima de una colina, con suficiente espacio para contener grandes volúmenes de grano.

Por ese motivo, un lagar era totalmente inapropiado y demasiado pequeño para sacar de la espiga los granos de cereal. Sacudir el trigo en un lagar significaba que:

Primero: La cantidad de trigo era muy pequeña.

Segundo: El trabajo se realizaba en secreto, ya que el trabajador en un lagar no estaba tan expuesto como en una era.

Tercero: La humillación era obvia, ya que solo una persona completamente desesperada usaría un lagar para sacudir el trigo.

Cuarto: Sacudir el trigo en un lagar significaba una necesidad extrema.

Quinto: ¡El Ángel del Señor no apareció para aquellos que se escondían en cavernas y cuevas! Al contrario, Él apareció para quien estaba arriesgando su propia vida por un puñado de trigo.

Sacudir el trigo en un lagar sería, actualmente, lo equivalente a hacer un trabajo extremadamente pesado por menos del salario mínimo; o vender el almuerzo para comprar la cena; o morderse las uñas de los pies mientras crecen las uñas de las manos; o tolerar el hecho de que su esposo tenga una amante, porque usted no tiene hacia dónde ir…

En resumen, sacudir el trigo en un lagar significa vergüenza, miedo, humillación, necesidad, desesperación…

Cuando el Ángel apareció y saludó amablemente a Gedeón diciendo: “El Señor está contigo, valiente guerrero”, inmediatamente, lleno de indignación, humillación y dolor, en lugar de arrodillarse en el suelo, glorificarlo y decir aleluya, Gedeón respondió:

Ah Señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas Sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: «¿No nos hizo el Señor subir de Egipto?». Pero ahora el Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

Jueces 6:13

Al principio, el Ángel se dirigió a él con solo diez palabras, pero Gedeón respondió con más de cincuenta palabras. Esto revela la condición de su corazón: profundamente afligido. Y así él reaccionó con osadía e ira justa delante del Señor.

Notamos en su respuesta que:

  1. Gedeón se consideraba un siervo fiel al Señor, porque dijo: “Ah Señor mío”.
  2. No formaba parte del grupo que había llevado a Israel a su decadencia espiritual; de lo contrario, no habría preguntado: “¿Por qué nos ha ocurrido todo esto?”.
  3. Él conocía las grandes maravillas que Dios había realizado en el pasado, especialmente aquellas que habían provocado la liberación de su pueblo de la opresión egipcia. ¡Exactamente por eso no aceptaba las condiciones en las que estaba viviendo!
  4. Él protestó contra el hecho de que Dios había abandonado a Israel, revelando que tenía fuertes convicciones personales sobre Dios y sus derechos por la fe.

En su respuesta, Gedeón manifestó la fe sobrenatural en su forma más pura y, debido a que esa autoridad de Dios está disponible para todos los que creen en Él, el Ángel respondió: “Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel” (Jueces 6:14).

Comparte:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

El amor de muchos se enfriará…

Podemos ver como esta profecía se está cumpliendo en los tiempos actuales: familias desestructuradas, hijos contra padres, padres contra hijos, ya no hay respeto ni

Leer »

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¿Hablamos?