Dios prueba nuestra fe

“Dios prueba la calidad de nuestra fe. ¿Sabes cuándo? Cuando pasamos por momentos difíciles. Muchas personas se desaniman en la fe cuando enfrentan luchas y problemas. Desvían sus ojos de Jesús para ponerlos en las circunstancias. Cuando actúan de esta manera su fe es reprobada”, así comenzó el obispo Paulo Roberto el Santo Culto del pasado domingo en Atocha, Madrid.

Tenemos que ser conscientes de que siempre vamos a pasar por problemas puesto que nuestro principal enemigo, el diablo, siempre intentará poner trabas y obstáculos para que desistamos de la fe. Si queremos vencer los problemas, tenemos que permanecer fieles a Dios aún cuando todo parece estar en contra. Si hacemos esto, nada ni nadie podrá impedir que Dios manifieste Su gloria en nuestra vida.

El rey David fue un gran hombre de Dios, pero también humano y sujeto a las mismas debilidades que nosotros. Fue ungido como rey pero su vida no fue de color de rosa, al contrario, pasó por grandes persecuciones y tribulaciones. Sin embargo, permaneció fiel en todo momento y venció todas las luchas porque tenía el Espíritu Santo, que es el espíritu el propio Dios. Es por esta razón que en el Centro de Ayuda Cristiano insistimos en la importancia de buscar este bautismo, porque es el que nos sustenta en las luchas y nos ayuda a permanecer fieles. La fe de David fue probada y aprobada por Dios.

La fe de Gedeón también fue probada. Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor y el enemigo ganó terreno. Los madianitas oprimieron al pueblo de Dios durante 7 largos años. Tal era el miedo de los israelitas que decidieron huir a las montañas y esconderse en cuevas. La miseria era extrema y el miedo paralizador. Vivieron confinados  durante 7 años, nada que ver con los dos meses que nosotros hemos permanecido confinados por la pandemia. Su economía se había paralizado porque no podían cuidar de sus cultivos con libertad. El hambre les azotaba y no conseguían ver la salida. ¿Te resulta familiar? En la actualidad, el coronavirus ha paralizado la economía y miles de personas en nuestro país y en todo el mundo están en la miseria. La población vive con miedo a un virus y a la pobreza que está generando.

El miedo es natural, es humano, todos sentimos miedo en algún momento, pero no podemos dejarnos oprimir por él. Los israelitas soportaron esta situación durante muchos años hasta que no pudieron más y clamaron a Dios por ayuda. Dios respondió a su clamor y escogió a Gedeón, un hombre indignado con aquella situación, pues había escuchado hablar de cómo Dios había sacado a sus padres de la esclavitud de Egipto. Creer en Dios y vivir en aquella situación era algo incoherente para él. Dios vio esta fuerza en su interior, le ungió con Su espíritu y le dio instrucciones para vencer a los madianitas y así salir de aquella situación de una vez por todas.

El ejército de los madianitas estaba formado por 135 mil soldados y Gedeón había conseguido reunir solamente a 32 mil hombres. La inferioridad era obvia, aún así, Dios dijo a Gedeón que eran demasiados y le ordenó que enviara de vuelta a sus casas a todos aquellos que tenían miedo. Se retiraron nada más ni nada menos que 22 mil hombres que estaban terriblemente amedrentados.

Gedeón se quedó con 10 mil y la situación parecía cada vez más imposible. ¿Cómo podría hacer frente a los madianitas con solo 10 mil hombres? Pero una vez más Dios le dijo a Gedeón que 10 mil eran muchos. Sabía que no podía contar con todos ellos por lo que continuó con Su criba. Mandó a Gedeón que llevara a los 10 mil hombres a las aguas para probarlos otra vez. Estos 10 mil eran valientes, pero no todos era fieles.

“Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y el Señor dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces el Señor dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.” (Jueces 7:4-7)

La prueba consistía en ver la actitud de estos hombres mientras bebían. La gran mayoría, 9700 hombres, dejaron de ver a Gedeón, su líder, y doblaron sus rodillas mientras bebían. Dejaron de vigilar y fueron descalificados.

Los 300 restantes, en cambio, no buscaron facilidades, se mantuvieron vigilantes, observando a su líder a la espera de sus direcciones. Bebían y vigilaban a la vez. Con estos Dios podía contar porque eran fieles y no desistirían en medio de la batalla. Eran pocos pero Dios les dio la victoria ante aquellos enemigos que los habían estado oprimiendo y empobreciendo durante tanto tiempo.

Si estás pasando por un momento duro no dobles tus rodillas. Tu fe es probada en los momentos difíciles. En lugar de retroceder, actúa como los 300 de Gedeón y permanece fiel a Dios y a Su palabra. Haz un pacto de fidelidad con Dios, de permanecer firme en la fe pase lo pase, y en los buenos y en los malos momentos. Si asumes este pacto todos los días de tu vida y enfrentas a tus enemigos en esta fe, los vencerás en el nombre de Jesús.

*Quien dice “enemigos”, dice crisis, enfermedad, depresión y todos los problemas que te hayan estado oprimiendo.

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