El Centro de Ayuda Cristiano de Palma de Mallorca organiza una charla para concientizar a jóvenes sobre el peligro de las bandas

El aumento del número de jóvenes involucrados en las bandas latinas reflejado en el II Observatorio de Bandas Latinas, no solo ha afectado a la Comunidad de Madrid. El efecto dominó ha alcanzado a otras ciudades españolas como Palma de Mallorca, que ha visto incrementada la presencia de bandas latinas y grupos violentos en sus calles en los últimos meses. El Centro de Ayuda Cristiano de la ciudad balear ha realizado una charla sobre bandas latinas para dar la voz de alarma e impedir que más jóvenes se incorporen a sus filas.

Varias decenas de jóvenes y padres han acudido al evento realizado en la sede mallorquina del Centro de Ayuda Cristiano, en el número 20 de la calle Antoni Frontera, el pasado 27 de noviembre. En esta charla se han dado a conocer los datos sobre las bandas en la región, donde coexisten capítulos o coros de las bandas más populares, como los Latin King, Ñetas o Trinitarios, pero también otros grupos menos conocidos pero muy violentos.

En la charla se han mostrado testimonios de expandilleros que han explicado con toda crudeza lo fácil que es entrar en una banda y lo difícil que es salir. Uno de los casos expuestos ha sido el de Jessica, una joven que entró en los Trinitarios a los 14 años de edad tras enamorarse de uno de los cabecillas y que terminó abortando en casa y con varios intentos de suicidio. En el caso de Kevin, él llegó a lo más alto de la estructura de los Latin King, pero también pasó por cinco prisiones diferentes por delitos de los que hoy se arrepiente. Los dos jóvenes, ahora completamente insertados gracias al apoyo del Centro de Ayuda Cristiano, han instado a los asistentes a tomar decisiones inteligentes y huir de estos círculos.

Carlos Villareal también ha contado su historia de superación tras verse involucrado en una peligrosa banda madrileña. De pequeño presenció las continuas vejaciones y palizas que su padre propinaba a su madre, y ella, a su vez, descargaba su frustración maltratándolo a él y a sus hermanos. El refugio de Carlos empezó a ser la droga, y, su familia, un grupo de supuestos amigos. Pronto empezó una violenta trayectoria que le llevaría a cometer muchos delitos de los que no quedaría impune. Pasó año y medio en una prisión de menores y le impusieron tres medidas de libertad vigilada. En una de las constantes reyertas con una banda contraria, casi pierde la vida. Para la mayoría, él era una bala perdida, pero solo hasta que alguien decidió luchar por él. Cuando su madre conoció el Centro de Ayuda Cristiano, recibió paz y fuerzas para sacarle de aquel hoyo. El joven, al ver la transformación de su madre, aceptó asistir también al Centro de Ayuda Cristiano. Allí encontró el apoyo del Frecuencia Joven, el grupo juvenil del Centro de Ayuda Cristiano, quienes lo asistieron en todos los pasos a seguir para abandonar la banda de manera segura. Actualmente Carlos no solo está totalmente alejado de la vida delictiva, sino que es pastor en el Centro de Ayuda Cristiano de Manacor, donde lucha por ayudar a otros jóvenes a cambiar el rumbo de sus vidas junto con su esposa Vania.

La información es poder y en el Centro de Ayuda Cristiano son conscientes de ello, por eso se ponen a disposición de cualquier centro educativo para realizar estas charlas de sensibilización y llevar testimonios verídicos a sus estudiantes. Esta iniciativa se ha llevado a cabo ya en varios centros de educación secundaria de Madrid, la cual ha tenido una gran aceptación.

Existe una página web dedicada a este programa de reinserción, www.bandaslatinas.com a la completa disposición de profesores, padres, jóvenes y todos los interesados, donde se pueden leer testimonios de expandilleros y noticias de prensa, programar una charla o acceder al documento íntegro del II Observatorio de Bandas Latinas.

En la isla de Mallorca hay dos iglesias del Centro de Ayuda Cristiano, uno en la ciudad de Palma de Mallorca, en carrer d’Antoni Frontera nº20, y el segundo, en el municipio de Manacor, en vía Portugal nº43.

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