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El poder de las palabras

LAS PALABRAS REFLEJAN QUIEN ERES ¡Y TIENEN MÁS PODER DE LO QUE TE IMAGINAS!

 

El ser humano se expresa habitualmente a través de las palabras, ya sea mediante la escritura, la verbalización o los signos. Son el reflejo del interior, del ego o del alma, por eso dicen mucho acerca de quien las pronuncia.

En la actualidad, parece que las palabras se desvanecen con el viento. Hay quien promete algo hoy y mañana se arrepiente o se desdice cumpliendo el refrán popular “donde dije digo, digo Diego”. Pero antiguamente no era así, las palabras tenían mucho peso. La reputación de una persona dependía del cumplimiento de sus promesas, por lo que era mejor no prometer, que prometer algo y luego no cumplir.

Además, las palabras tienen el poder de destruir o construir. Si son negativas, generan tristeza, dolor y muerte; pero si son buenas, traen consigo alegría, salud y vida. ¡Cuántas personas tienen una baja autoestima debido a las palabras negativas que escucharon un día! Pero también sabemos que una palabra positiva puede levantar el ánimo de quien se encuentra abatido.

Su influencia es tan fuerte, que la propia Biblia dice que quien habla en exceso corre el riesgo de arruinarse a sí mismo. (Proverbios 13:3) A menudo se habla por hablar, por chismear o pasar el tiempo, y rara vez con intenciones positivas. Para bien o para mal, todas las palabras que salen de nuestra boca tendrán un efecto en nosotros.

La Palabra de Dios es la más poderosa, ya que a través de ella todo ha sido creado: el cielo, la tierra y todos los seres vivos, incluidos nosotros, los seres humanos, Su obra más perfecta. En la Biblia, Dios promete restaurar, perdonar y transformar a aquellos que se acercan a Él de corazón sincero. A diferencia de las palabras humanas que se desvanecen, Dios cumple fielmente lo que promete. Sabiendo esto, ¿por qué no depositar toda nuestra confianza en Él y experimentar el poder de Su Palabra?

El peso de lo que decimos

Las palabras tienen un gran poder:

Son capaces de motivar, levantar, emocionar, decepcionar, lastimar, alejar o destruir

Es la primera garantía que una persona puede presentar

Revelan el carácter y quien es uno en realidad

Pueden agradar o desagradar a quien nos escucha

Ejercen un gran impacto sobre nuestras emociones

Cuando están impregnadas de sinceridad, convicción y fe, producen el cambio deseado

Ya sean positivas o negativas, siempre producen efectos

Mis pensamientos eran muy negativos


“Mi expareja me decía que daba lástima, y que, si él me dejaba, nadie se fijaría en mí como mujer. Las mismas palabras que mi padre le decía a mi madre… Esto me hizo sentir muy frustrada, inferior y acomplejada. Mis pensamientos eran muy negativos y deseaba no haber nacido. Sin embargo, la Palabra de Dios me lavó del odio, del rencor y de la tristeza, y renovó mi mente por completo. Ahora soy una chica transformada por el poder de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo me enseñó cuál era mi verdadero valor.”

Sinthia Lorena Larramendia

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