El Smartphone – El objeto que ha revolucionado nuestras vidas

El Smartphone ha traído grandes avances a nuestras vidas, tanto a nivel personal como profesional, y nos hecho la vida más fácil a la hora de llevar a cabo gestiones en las que antes consumíamos buena parte del día entre colas y desplazamientos. Por poner solo algunos ejemplos, el móvil nos permite revisar nuestros emails sin necesidad de estar en la oficina, y hace posible que nos comuniquemos con nuestros seres queridos cuando una larga distancia nos separa. Es útil también para comprar un artículo que normalmente no encontraríamos en nuestro terruño y para tener acceso a una amplia gama de entretenimiento gratuito.

Si nos paramos a pensar, son muchos los beneficios que este objeto a traído a la vida diaria de los terrícolas. Sin embargo, no podemos hablar de los beneficios y dejar de hablar de los perjuicios que se derivan del uso indebido de este.

Perjuicios
Según el último estudio anual sobre adicción al móvil realizado por Rastreator.com, el 28,5% de la población española de entre 18 y 65 años (más de 8,1 millones) se considera adicta al móvil, y se prevé que irá en aumento. Además, 6 de cada 10 españoles reconocen que lo primero y lo último que hacen cada día es mirar su teléfono. Por comunidades, los andaluces son los que dedican más horas al móvil con una media de casi 5 horas al día, y en último lugar se sitúan los asturianos, con 3 horas y 19 minutos de media.

EL PODER DEL «ME GUSTA»
Pero hay que decirlo, no es el móvil a lo que las personas están adictas, sino a aplicaciones específicas. Las ganadoras aquí son las redes sociales, que activan las regiones cerebrales relacionadas con el placer cada vez que una publicación recibe muchos “likes”. El peligro radica en que las personas cada vez se frustran más si sus fotos no generan un impacto, o si no se les responde rápidamente en Whatsapp. El temor a no ser suficientemente popular en Instagram y otras redes puede derivar en falta de autoestima, ansiedad e incluso depresión.

ALERTA: ADOLESCENTES
Ellos son los más vulnerables a sufrir una dependencia a la tecnología y a las redes sociales. Muchos jóvenes se despiertan de madrugada para comprobar sus redes sociales o para jugar con sus amigos a juegos online. Esto trae otras consecuencias como trastornos de sueño o bajo rendimiento en los estudios.

Psicólogos afirman que debe haber un control en el uso del móvil, tanto en adolescentes como en jóvenes adultos. La Fundación ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes, sugiere un contrato que el adolescente deberá leer y firmar a la hora de recibir un móvil con conexión a internet. El equilibrio es clave y para ello se deben marcar límites.

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