Enfermedades del Alma – El Miedo

4. El miedo

En el cuarto episodio de esta serie de artículos sobre “enfermedades del alma”, entiende cómo se manifiesta el espíritu del miedo y cómo puedes liberarte de este mal.

¿Un estado psicológico movido por el peligro? La ciencia intenta explicarlo de muchas maneras, sin embargo, el miedo tiene un origen mucho más profundo y espiritual. La Palabra de Dios deja claro que todo temor, ansiedad y sensaciones provocadas por este sentimiento negativo, provienen de un espíritu maligno.

El miedo lleva a las personas a tener actitudes irracionales y a sentirse en riesgo o amenazadas por cosas o situaciones que no tienen la capacidad natural de causar algún tipo de daño.

Las fobias se consideran ilógicas por la medicina por ser motivadas por una actividad, un lugar, un objeto o animal, que no entraña en sí un peligro real. La aerofobia (miedo a volar en avión), la agorafobia (miedo a los lugares abiertos), la aracnofobia (miedo a las arañas), la claustrofobia (miedo a los lugares cerrados) son solo meros ejemplos de una lista interminable de fobias que existen y que afligen a personas de todas las edades en todo el mundo.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7)

Con esto queda muy claro que el miedo tiene un origen espiritual. Cuando analizamos algunas enfermedades, vemos cómo pueden ser agravadas por el miedo del paciente. Las crisis de pánico son un claro ejemplo de esto. Es un trastorno que hace con que la víctima sufra ataques de miedo agudo de modo recurrente e inesperado. Un miedo a que suceda algo que ni siquiera tiene indicios reales de que vaya a suceder.

Unos por una experiencia que tuvieron en el pasado piensan que nunca deberían invertir en una relación, en un negocio propio, en una carrera o en cualquier otro objetivo. En todo ven peligro, impidiendo así que las promesas de Dios se cumplan.

El miedo puede hacer a la persona perder el objetivo si se acobarda incluso delante de pequeños obstáculos, pensando que no es posible, ya que la mayoría que lo intentó, no lo consiguió.

Algunas personas dejan de tener éxito por entregarse a diagnósticos médicos, y lo peor de todas las actitudes que el miedo hace tomar a una persona, es ponerle fin a la propia vida, poniendo un punto y final en una historia que ciertamente después de la batalla tendría días felices, llenos de realizaciones, sin embargo, haciendo esto, cancelan los nuevos capítulos de su historia.

Una de las maneras que el miedo utiliza para tomar posesión de una vida es el pecado. Pues, ¿quién consigue pedir algo a Dios con una acusación que lo condena? La voz de la acusación hace que la persona tenga dudas sobre si es merecedor o no de ser escuchado.

¿Entonces, cómo combatir el miedo si él es capaz de invadir incluso la vida de un cristiano? Recordemos que se trata de un espíritu. Siendo así, el arma para vencerlo también debe ser espiritual. Por este motivo, el cristiano debe tener como principal meta su comunión con Dios y el bautismo con el Espíritu Santo.

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Una persona con poder en su interior no necesita temer a nada. Dificultades la vida siempre tendrá, sin embargo, el nacido de Dios vence al mundo. El Espíritu Santo es coraje, y con Él, no existen motivos para temer. Esta es la importancia de invertir todas las fuerzas en recibir el bautismo con el Espíritu Santo.

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