Enfermedades del Alma – El resentimiento

El resentimiento es un sufrimiento agudo, de constante dolor, disgusto y amargura provocados por una decepción, traición u ofensa. Es uno de los sentimientos más peligrosos, pues como una planta va generando raíces malas dentro del corazón y creciendo hasta desencadenar en frutos aún peores y visibles a los ojos.

Puede parecer un sentimiento “justo”, pues las personas que alimentan un resentimiento se apoyan en algo que alguien hizo en contra de ellas. Este sentimiento puede aparecer por una sola actitud o poco a poco, con palabras del día a día.

Este segundo caso es muy común entre las familias, principalmente entre las parejas. Muchos, con el objetivo de hacer al cónyuge reaccionar ante alguna situación, usan palabras duras que, en lugar de levantar la autoestima, la disminuye cada vez más. Esto causa profunda tristeza y hace con que la persona empiece a sentir aversión al estar cerca de la persona que debería amar, terminando en separación y dejando marcas dolorosas. También es muy común hijos tener resentimiento de los padres por haberlos abandonado o por la forma en que eran tratados en la infancia. Pero no es solo eso, existen diversas enfermedades que pueden ser desencadenadas por este sentimiento destructivo. Entre ellas, el cáncer, enfermedades cardiovasculares, respiratorias y endocrinas, además de poder causar trastornos mentales y de comportamiento.

Espiritualmente también causa cáncer en el alma. Debemos darnos por advertidos y no permitir que el rencor o el resentimiento crezcan en nuestro corazón y se conviertan en un verdadero problema, pues, cuanto más tiempo pasa, más las raíces de esas emociones nocivas se irán profundizando.

Para resolver esto lo más rápidamente posible, es esencial practicar el perdón, cuyos beneficios son muchos. Cuando perdonados, no estamos minimizando lo que la persona hizo, sino que estamos liberando nuestra alma de una cárcel emocional amarga y tortuosa. El popular dicho de que el tiempo todo lo cura no es verdad. El resentimiento no desaparece con el tiempo, es necesario estar consciente de la necesidad del perdón para alcanzar la paz en el alma y la salvación, pues cuando tenemos algo contra alguien estamos impedidos de llegar hasta Dios, como está escrito:

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”

(Marcos 11:25-26).

Dios es inmensamente misericordioso y perdona nuestras ofensas hacia Él, pero exige que perdonemos las ofensas de nuestros semejantes para que podamos vivir en unidad y sepamos cuánto cuesta ofender y cuánto cuesta perdonar. Esta es la esencia del cristiano.

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