Enfermedades del Alma – La Lujuria

Todos los seres humanos nacen con un deseo natural de satisfacer una necesidad corporal, sin embargo, este deseo natural se puede convertir en una lujuria pecaminosa si existe un anhelo desenfrenado hacia las cosas que Dios prohibió.

La lujuria se origina en los deseos de la carne, condenados por Dios en Su Palabra. La búsqueda incesante del propio placer, convierte a la persona en un ser irracional que huye completamente de lo que Dios planeó para la unión del hombre y la mujer.

La palabra “carne” en la Biblia puede tener un significado literal, es decir, puede referirse al cuerpo humano, a la materia blanda del cuerpo vivo que recubre los huesos. Pero también puede tener un significado espiritual, refiriéndose a las prácticas que el ego busca llevar a cabo para sentir placeres desenfrenados.

Nuestra naturaleza pecaminosa se manifiesta a través de la propia inclinación en buscar los propios intereses y rebelarse en contra de Dios. El deseo de la carne y el deseo del espíritu están siempre en guerra. El vencedor será aquel que alimentemos más. Nadie jamás será perfecto, pero al cumplir la Palabra de Dios, los frutos de Espíritu subyugarán los frutos de la carne, y eso nos lleva a vencer el mundo.

El objetivo de quien puso su fe en Jesucristo es volverse cada vez más como Él. Eso significa abandonar el viejo modo de vida en el que reinaba el pecado.

“Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación. Por consiguiente, el que rechaza esto no rechaza a hombre, sino al Dios que os da su Espíritu Santo”

(Tesalonicenses 4:7-8).

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