FECHA DE VENCIMIENTO

“He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de Ti; ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en Ti.”

(Salmos 39:5-7)

La vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Delante de la eternidad, el plazo de nuestra vida es nada. Toda la inquietud de la vida es inútil. El hombre muere y los herederos se pelean para, después, tirar todo a la basura. Tu esperanza no puede estar en resolver tus problemas. Tu esperanza no puede estar en amontonar riquezas. Todo pasa. Delante de esta realidad, ¿cómo no preocuparse por la salvación de tu alma? ¿Cómo no preocuparse por la vida eterna?

No importa cuál es tu edad hoy. Ya nacemos con una fecha de vencimiento. Sé que hoy tienes un montón de cuestiones por resolver. Sé que hay situaciones urgentes, sé que quizás hayas recibido un ultimátum. Sin embargo, necesito avisarte de que ya recibiste otro ultimátum, el día que naciste. La muerte es una certeza. Puede ser hoy, puede ser mañana, puede ser dentro de cincuenta años. Pero vendrá. La pregunta que debes responderte a ti mismo hoy es: ¿Hacia dónde va tu alma?

Si tienes la certeza de tu Salvación, debes desarrollarla. Mantén tu fe en ala, tu relación firme con Dios. Si tu respuesta es “no sé”, aún hay tiempo. Cuando la persona muere, su alma irá hacia donde ella eligió. Si aquí en la vida vives para la injusticia, entonces no puedes esperar pasar la eternidad en un lugar de justicia.

Tienes, hoy, la oportunidad de elegir dónde pasarás la eternidad.

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