Niñas son influenciadas por las redes

Las redes sociales han influenciado en la forma de actuar de algunos niños y adolescentes. El tiempo de ocio que invierten y el contenido que consumen repercute en su comportamiento. Pero muchos padres parecen no estar muy preocupados, desconocen la cantidad de malos ejemplos que sus hijos pueden aprender en línea.

«Internet y las redes sociales pueden alentar fácilmente conductas inadecuadas debido al anonimato o a la posibilidad de poder falsear la identidad de la persona. Como el exhibicionismo, la agresividad o el engaño, por citar algunos», explica la psicóloga Marián Carrero, del blog Eres Mamá. Entre los peligros a los que se pueden enfrentar se encuentran:

Grooming: es la acción realizada por adultos para engañar a los menores y ganar su confianza por medio de internet. El objetivo es abusar sexualmente del menor y la mayoría de las víctimas son del género femenino.

Sexting: práctica que consiste en intercambiar imágenes de tipo sexual por medio de mensajería. Las menores corren el riesgo de que sus fotografías o videos sean divulgadas ilegalmente en la red.

Ciberadicción: los menores corren el riesgo de seguir un patrón de comportamiento que se caracteriza por la pérdida del control sobre el uso de las plataformas. Esta conducta deriva en aislamiento, actitudes violentas, falta de higiene personal y afectaciones en la salud mental.

Malos ejemplos: en las redes pueden encontrar a otros jóvenes haciendo peligrosos retos virales, compartiendo fotografías provocativas o utilizando drogas o armas.

Un buen ejemplo a seguir…

De acuerdo con el obispo del Centro de Ayuda Cristiano, «Todos nos moldeamos según el modelo o patrón al cual aspiramos. Es así como el ser humano funciona. Desde niños aprendemos a grabar todo y a todos a nuestro alrededor. Y los modelos y patrones más impactantes nos terminan programando para seguirlos».

Por lo tanto, es muy importante que los padres se involucren en las actividades de sus hijos. Sobre todo, vigilar su actividad en la red. Puede que los niños se molesten, pero aún no están en la edad de decidir lo que es mejor para sí mismos.

De esta forma, el obispo nos orienta: «nosotros somos responsables de proteger a nuestros hijos del mal de este mundo. No podemos hacer eso el 100 % del tiempo, pues es imposible. Pero en lo posible, lo tenemos que hacer. Una de las mayores responsabilidades de los padres es imponer límites, pues los adolescentes y niños no tienen ningún criterio para eso. ¿Usted sabe lo que su hijo o hija está haciendo en internet?», finaliza.

Con el propósito de enseñarles a los niños y niñas el camino de la fe, el Centro de Ayuda Cristiano cuenta con un proyecto llamado Escuela Bíblica Infantil (EBI). En las reuniones, los pequeños pueden aprender sobre la Palabra de Dios en un lenguaje adecuado para su edad. Cada enseñanza estimula la práctica de la fe y, en consecuencia, los mantiene alejados de los malos ejemplos que el mundo les ofrece.

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