La sangre es un bien precioso que no tiene precio. No se puede fabricar y solo se puede conseguir a través de la donación. Si no existiese este procedimiento, se perderían cientos de vidas todos los días en nuestro país, pues se estima que 1 de cada 10 personas que ingresan en el hospital necesita una transfusión de sangre. Sin embargo, la parte positiva es que cada donación de sangre puede salvar hasta tres vidas.

Para ser más precisos, de una sola bolsa de sangre de 450cc, se extraen tres componentes: los glóbulos rojos, las plaquetas y el plasma. Los glóbulos rojos son imprescindibles en caso de accidente, anemia u operación quirúrgica; las plaquetas sirven para detener hemorragias y para tratamientos oncológicos; y el plasma permite el tratamiento de numerosas patologías como la hemofilia y algunas enfermedades autoinmunes.

Que esta sangre esté disponible en el momento de la necesidad, depende de la sociedad en su conjunto y de la responsabilidad moral de cada individuo. Por ello, el Centro de Ayuda Cristiano abre las puertas de sus instalaciones para que se puedan llevar a cabo donaciones con cierta regularidad.

El pasado domingo 26 de septiembre, fecha en la que tuvo lugar la última campaña de donación de sangre en colaboración con la Cruz Roja, acudieron 60 personas en calidad de donantes, en su mayoría jóvenes de 20 a 40 años.

Julián Mancheño, coordinador de las campañas de sangre del Centro de Ayuda Cristiano desde hace varios años, asegura que la población en general está más concientizada de la importancia de donar sangre.

Bruna, de 26 años, lleva dos años acudiendo a las donaciones de sangre del Centro de Ayuda Cristiano. “Me siento muy contenta de poder ayudar a salvar vidas con un gesto tan pequeño y fácil. Cada uno haciendo su parte, podremos salvar más vidas”, comentaba. Por su parte, Pedro, un joven de 19 años, se mostraba entusiasmo de donar sangre porque era su primera vez. “Por ser algo nuevo me sentí un poco nervioso, pero ahora me siento satisfecho por saber que pude salvar 3 vidas”.

En definitiva, la donación de sangre es muy importante, tanto a nivel sanitario como social, puesto que cualquiera puede necesitar sangre algún día, y disponer de ella es responsabilidad de todos.

La próxima donación se realizará dentro de tres o cuatro meses. Si tienes entre 18 y 65 años y un buen estado de salud general puedes hacerte donante. ¿Te animas a salvar 3 vidas?