Santo Culto: Dios quiere restituir lo que ha perdido

En los últimos tiempos no hemos hecho otra cosa que escuchar hablar sobre pérdidas. El coronavirus, la crisis del coronavirus y ahora la guerra en Ucrania está llevando a las personas a perder en todos los aspectos. La salud, la economía, y en muchos casos, hasta las ganas de vivir. Sin embargo, Dios, en Su infinita misericordia, promete restituir lo perdido. El obispo Paulo Roberto enseñó a las personas que se dieron cita el pasado domingo lo que debían hacer para que Dios pudiese restituir lo que han perdido en los últimos años, según la Palabra de Dios.

La Biblia relata acerca de una de las peores crisis de la historia de Israel, en la que todo estaba siendo destruido por una exterminadora plaga de langostas. “Todo se lo comieron las langostas: lo que unas dejaron, otras vinieron y lo devoraron” (Joel 1: 4). “Ahora estamos viviendo una época parecida. Lo que no había destruido la pandemia o la crisis, lo está destruyendo ahora la guerra en Ucrania”, decía el obispo.

Lo que era antes una tierra plena de belleza y verdor se convirtió en lugar de desolación y destrucción. La tierra estaba de luto, las personas y los animales se estaban muriendo de hambre. “El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite” (Joel 1:10). El trigo representa la prosperidad, el mostro representa la alegría, y el aceite representa el Espíritu Santo, la unción de Dios.

El obispo explicó que ellos habían llegado a aquel punto de destrucción porque en su época de bonanza se olvidaron del Señor, lo que les dejó vulnerables ante los ataques del mal. Ahora no es diferente. El ser humano se desvió de la comunión con Dios, y ahora sufre las consecuencias de su propia elección.

No obstante, Dios quiso, y aún quiere, traer la solución al caos. Cuando el Señor vio la aflicción de su pueblo, mandó a Su profeta Joel decir al pueblo:

“Por eso pues, ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”

(Joel 2:12-13)

Ellos debían volverse a Dios y entregarse a Él de todo corazón, con sinceridad, arrepintiéndose de sus malas decisiones y ayunando. Una vez hecho esto, Dios restituiría todo lo perdido, como está escrito:

“ Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el Señor vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”

(Joel 2:25-27)

Por esta razón, el obispo Paulo convocó a todos aquellos que deseen volverse a Dios, a participar en un ayuno audiovisual, el “Ayuno de la Santificación”, que empezará el 11 de abril y que durará 21 días. Durante este ayuno, se hará una intensa búsqueda del Espíritu Santo y del nuevo nacimiento, para que todo lo perdido pueda ser restituido en la vida de aquellos que creen

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