Santo Culto: Ella era creyente pero no era libre de los espíritus

El pasado domingo el obispo Paulo Roberto dijo que, lamentablemente, muchos creyentes piensan que su sufrimiento es un castigo o una prueba de Dios cuando, en realidad, lo que Dios quiere es que todos estemos bien. Su voluntad para el ser humano es una vida llena de paz, salud, felicidad y bienestar, pero no podemos ignorar que Satanás es nuestro enemigo número uno. Él actúa en el mundo para robar, matar y destruir a las personas. Es importante comprender que mientras no exista una liberación espiritual a través de una fe viva y práctica en el Señor Jesús, no puede haber un cambio de vida.

La Biblia dice que “enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar” (Lucas 13:10-11).

Estas líneas nos dicen mucho. Aquella mujer estaba en una sinagoga, es decir, era una mujer creyente, sin embargo, llevaba 18 años sufriendo por un espíritu de enfermedad. Había intentado de todo para solucionar su problema, pero no lograba enderezarse porque su problema no era físico, sino espiritual.

“Me imagino que aquella mujer empezó a pensar que no había nada más que hacer, que era la cruz que le tocaba cargar, como muchos dicen. Lo que ella no sabía era que, aunque creyese en Dios, había en ella un espíritu maligno. Esto es lo que sucede con muchas personas que están dentro de la iglesia hace años pero que no cambian de vida porque no han sido liberadas espiritualmente. Y mientras ese espíritu no sea quitado, su vida no va a cambiar. Esta mujer era judía, estaba en la sinagoga, pero no era libre porque necesitaba conocer a Jesús. Lo que usted necesita es conocer a Jesús”, reiteraba el obispo.

“Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad” (Lucas 13:12).

Cuando Jesús la vio, la llamó y le dio una Palabra, “mujer, eres libre de tu enfermedad”. Ella, entonces, creyó en Su Palabra y manifestó su fe. El milagro de la curación sucedió justo después: “Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios” (Lucas 13:13).

Jesús también le ha visto a usted y le está llamando. Pero usted necesita creer que puede ser libre de su enfermedad, que puede superar el problema que está enfrentando y manifestar esta creencia en Jesús. El diablo quiere que usted piense que no existe una solución, porque sabe que si usted cree y manifiesta su fe en Dios, él tendrá que soltar su vida para siempre.

Para Dios no hay casos perdidos. Su problema puede no tener solución para la ciencia, para los médicos, para los especialistas, para los psicólogos o para sus amigos, pero tiene solución para Dios. ¿Usted cree?

Lo único que aquella mujer religiosa necesitaba era encontrarse con Jesús, conocerlo personalmente. Y eso es lo que usted necesita. Cuando usted tenga un verdadero encuentro con Jesús, cuando el Espíritu Santo venga sobre su vida, solucionará su problema y toda su vida cambiará.

“Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (Lucas 13:16).

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