Santo Culto: ¿La felicidad existe?

La vida del ser humano se resume en una constante búsqueda de la felicidad. Mucha gente piensa que cuando se case será feliz, y cuando llega el momento tan soñado, se dan cuenta de que no era lo que esperaban. Entonces piensan que lo que realmente les falta es tener un hijo, pero cuando lo tienen, no se sienten completos. Así pasa con cualquier otra conquista material, como puede ser una buena remuneración mensual o la adquisición de una amplia vivienda. De repente, las altas expectativas se convierten en grandes vacíos existenciales. Algunos llegan a pensar que la felicidad que habían estado buscando es una utopía y que la vida carece de sentido. Esto le ha pasado a muchas personas famosas y ricas que, ante la insatisfacción interior tras sus conquistas, decidieron quitarse la vida.

El obispo Paulo Roberto asevera que la felicidad sí existe y que está al alcance de todos, pero el problema es que mucha gente la busca en cosas que no pueden llenar el vacío interior del ser humano. “La razón por la que muchas personas tienen todo materialmente hablando y aun así no son felices, es porque les falta la presencia de Dios, porque nosotros fuimos creados para ser templos del Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo no somos nada. Él es el único que puede darnos paz y verdadera felicidad”.

El obispo Paulo también advirtió que, estar en una iglesia o profesar una religión, no quiere decir que la persona automáticamente va a ser feliz. “Mucha gente está dentro de una iglesia durante años y es infeliz porque no quiere someter su vida a Dios, a Su Palabra. Mucha gente cree, pero cree a su manera, cuando tenemos que creer en Jesús como dice la Escritura, es decir, la Palabra de Dios”:

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38).

Y cuando uno cree, uno obedece, practica. Cuando Dios ve esa actitud por parte de la persona, está demostrando que ama a Dios de verdad, no de manera teórica. Entonces, el Espíritu Santo viene sobre ella y hace morada en su interior:

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él […] Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:21;23).

La decisión de entregarse es completamente personal, pero de ella depende su felicidad. Dios le está dando la oportunidad de ser la persona más feliz de este mundo, independientemente del lugar donde se encuentre o de las circunstancias que le rodeen. Cuando usted lo reciba tendrá paz, gozo, paciencia, bondad y equilibrio. ¡Tendrá vida! Y esta vida brotará de su interior y se la transmitirá a otras personas. ¡Usted mismo será una fuente de felicidad!

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