Muchos dirían, «Señor, yo quiero una casa grande, con tantas habitaciones, jardín y piscina», otros pedirían ganar la lotería, tener una empresa, cancelar las deudas o casarse. La respuesta dependería de lo que cada persona considera como prioridad en su vida. Salomón, en cambio, cuando Dios le hizo esta pregunta, lo único que pidió fue sabiduría.

Sí. Estás leyendo bien, solo pidió sabiduría. Pero, ¿por qué?

Cuando Salomón empezó a reinar tenía tan solo 20 años y era consciente de que no tenía la capacidad ni madurez suficientes para ser rey y guiar al pueblo escogido. Sabía que solo Dios podría capacitarle para llevar a cabo la misión que acababa de emprender, así que decidió hacer algo que llamase Su atención y mostrase su dependencia de Él.

La Biblia dice que Salomón fue a Gabaón, el lugar alto donde se ubicaba el tabernáculo, a hacer un voto con Dios. «Subió, pues, Salomón allá delante del Señor, al altar de bronce que estaba en el tabernáculo de reunión, y ofreció sobre él mil holocaustos» (2 Crónicas 1:6).

Salomón agradó a Dios porque a través de este sacrificio demostró la verdadera fe que tenía en su interior. Priorizó su vida espiritual. Aquella misma noche Dios se le apareció y le dijo: “Pídeme lo que quieras que yo te dé” (2 Crónicas 1:7). El joven rey pidió que le diera un corazón sabio.

“Me imagino cuántas cosas fútiles muchos pedirían si se encontrasen en esa situación, pero Salomón sabía que si pidiera bienes materiales y no tuviera sabiduría, lo perdería todo. Se conocen muchos casos de gente exitosa que lo perdió todo por falta de sabiduría y también hay mucha gente que nunca ha conquistado nada en su vida por la misma razón. Les ha faltado la sabiduría que viene de Dios”, decía el obispo.

Dios no tardó en responder a la petición de Salomón, pero lo sorprendente es que no solo le dio sabiduría, sino que hizo de él el hombre más sabio y rico de todos los tiempos.

“ Sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.” (2 Crónicas 8:12)

“Se cumple una vez más lo que dijo el Señor Jesús: ‘Buscad en primer lugar el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas’ (Mateo 6:33). Si usted se enfoca en buscar el reino de Dios, en recibir la sabiduría divina que es el Espíritu Santo, Dios suplirá todas sus necesidades y nunca le faltará nada. Usted no puede ni imaginar todo lo que Dios hará en su vida si se entrega a Él por completo”, enseñaba el obispo Paulo justo antes de orar por los asistentes.