Santo Culto: Tu vida, un reflejo de tus prioridades

Ir a la iglesia no es sinónimo de éxito y tampoco de felicidad. Congregarse es primordial para el desarrollo de la fe, pero hace falta algo más para poder tener una vida plena.

El Obispo Paulo Roberto explicaba el pasado domingo, que dentro de la iglesia hay muchas personas han cambiado de vida, que son prósperas y verdaderamente felices, pero también hay otro grupo de personas que viven infelices, que están siempre malhumoradas y que no consiguen avanzar en su vida. ¿Por qué sucede esto? Descubre qué es lo que hace la diferencia entre estos dos tipos de personas.

«La mayoría de los problemas son causados directamente por el mal, pero muchos también surgen porque descuidamos nuestra comunión con Dios y pasamos a tener otras prioridades. Muchos se preguntan por qué a pesar de asistir a la iglesia no son tan bendecidos como otros. La culpa no es de Dios. Él desea bendecir a todos. El problema está dentro de uno mismo, cuando uno deja de buscar a Dios en primer lugar», enseñaba el obispo.

La Biblia tiene respuesta para todos estos dilemas, por eso el obispo usó el ejemplo bíblico de María y Marta para ilusionar esto: Jesús entró en una aldea, y allí, una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa. María, la hermana de Marta, se sentó a los pies de Jesús para escuchar Su palabra, mientras que Marta se preocupaba en los quehaceres de la casa.

Las dos hermanas creían en Jesús, pero solo María priorizó su vida espiritual. Marta quería realizar un gran servicio, impresionar a su Invitado, pero acabó poniendo su comunión con Dios en segundo lugar.

La evidencia de que Dios no ocupaba el primer lugar en su vida, estaba en su reacción. Marta se enfadó porque María no le estaba ayudando, e incluso le dijo a Jesús: «Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Di pues que me ayude.»(Lucas 10:40).

Sin embargo, Jesús la reprendió por su actitud:
«Respondiendo Jesús dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.»(Lucas 10:41-42).

«Ambas tenían fe. Así como todos ustedes tienen fe, en cambio, unos crecen más que otros, unos están más fuertes que otros, unos están más bendecidos que otros… simplemente porque priorizan su vida espiritual, mientras los demás están más preocupadas con las cosas de este mundo, con los valores materiales y con el qué dirán», decía el obispo.

Sin embargo, aquellos que reconocen que los pobres resultados se deben a su pobre comunión con Dios, están a tiempo de cambiar el orden de sus prioridades y volverse personas realmente fuertes, a través de una verdadera entrega.

«¿Usted quiere vencer todas sus luchas? ¿Ser feliz? Entonces necesita invertir en su vida espiritual. Hacer como María, no como Mata. Meditar siempre en la Palabra de Dios y entregarse de cuerpo, alma y espíritu», aseveraba el obispo, justo antes de orar por todos.

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