Abuso infantil: Secuelas en la vida adulta

Nadie se enteró porque el niño o la niña guardó el secreto, o quizás porque cuando intentó contárselo a alguien, le acusaron de tener una imaginación demasiado fértil. Es probable que creciera pensando que aquello le sucedió por su culpa, por haber sido malo, o mala. Esto, sin duda, deja en la persona una serie de daños, que si no son tratados, pueden traer una serie de consecuencias, tanto a corto, como a largo plazo, sobre todo en las relaciones personales y sentimentales.

Secuelas a corto plazo
A corto plazo, una de las secuelas más frecuentes del abuso sexual son las regresiones a una edad anterior como puede ser volver a chuparse el dedo o perder el control de esfínteres. También se puede volver ansioso y depresivo, tener problemas en los estudios y buscar aislarse. También puede mostrar un comportamiento seductor, promiscuo, o desarrollar adicciones y conductas suicidas.

Secuelas a largo plazo
Un estudio de la Universidad de Toronto, Canadá, afirma que los daños a largo plazo del abuso infantil son siempre más intensos y perdurables si el abusador fue un pariente cercano.

La persona suele experimentar insomnio o pesadillas frecuentes, y tiende a sufrir depresión y baja autoestima.

Los mayores problemas, sin embargo, se verán reflejados en la vida sexual y de pareja. Pueden aparecer fobias sexuales o una incomprensible tendencia a establecer relaciones amorosas problemáticas.

En los casos más graves, las secuelas del abuso sexual incluyen una fuerte predisposición a desarrollar esquizofrenia, a tener tentativas de suicidio, adicciones o a desarrollar conductas promiscuas altamente peligrosas.

El primer paso que hay que dar para superar un abuso sexual es llevarlo a la luz y reconocerlo, pues el silencio mantiene los síntomas. La persona se queda atrapada y aumenta la culpa, la responsabilidad o incluso la vergüenza. Es importante, también, buscar ayuda profesional y espiritual.

*Si has pasado por un episodio violento en la infancia y no consigues superarlo, en el Centro de Ayuda Cristiano se ofrece asesoramiento espiritual gratuito. Cientos de personas, en su mayoría mujeres, han podido superar el estigma del abuso y recuperar el rumbo de sus vidas. Acude a tu Centro de Ayuda Cristiano más cercano o llámanos ahora al 91 539 26 18 (también funciona como WhatsApp).

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