El Centro de Ayuda Cristiano y su labor en la sociedad 

  • Los eventos vividos en los últimos años ponen de manifiesto la importante labor social que realizan algunas instituciones religiosas como el Centro de Ayuda Cristiano
  • Muchas personas cargan un lastre en forma de sentimientos de culpa, traumas y emociones negativas que comprometen su bienestar

Madrid, 18 abril 2022.- Tras dos años de pandemia, de restricciones sociales y cansados del coronavirus y sus muchas secuelas, ahora viene la crisis y una inflación galopante.  Y esta, no solo afecta al poder adquisitivo. De hecho, la factura que ahora paga la población general es principalmente en el plano mental y espiritual. Mas que nunca, la depresión, la desesperanza y la soledad hacen acto de presencia y amenazan con reinar en la vida de millones. El vacío interior se hace más grande y hondo a medida que buscan llenarlo con algo. Tras una larga y ardua batalla, consigo mismos y con sus circunstancias, acaban rindiéndose al pensamiento de que ya no hay motivo para seguir intentándolo. Aquí es donde entra el trabajo social y esencial de estas instituciones.

Donación de Sangre realizada en colaboración con Cruz Roja en el Centro de Ayuda Cristiano en Fuenlabrada.

Pero las iglesias como el Centro de Ayuda Cristiano son más que meras instituciones religiosas. Son hospitales y servicios de urgencia donde se atienden a almas enfermas. Donde, con buenas dosis de fe, se resucitan la esperanza y las ganas de vivir. A veces la esperanza de una persona pende de un hilo, y este hilo invisible, pero fuerte, es la fe. Cuando alguien se aferra a ella, no solo consigue resurgir de sus cenizas, sino también ayudar a otros a hacer lo mismo.

Por medio de esta misma fe, aquellos que cargan una “mochila invisible” llena de culpas, dudas, traumas y emociones, pueden verse libres de este lastre y empezar a experimentar una ligereza y un bienestar espiritual desconocido hasta la fecha. Son los beneficios de una fe práctica e inteligente (exenta de cualquier tipo de fanatismo o sentimentalismo) apoyada en el manual de fe por excelencia, la famosa, pero a la vez desconocida Biblia.

El Centro de Ayuda Cristiano realiza una extensa labor social para auxiliar a todos aquellos que atraviesan momentos difíciles en cualquier etapa de sus vidas. Entre sus proyectos, destacan las distribuciones solidarias de alimentos, las campañas de donación de sangre con Cruz Roja, las charlas de prevención sobre bandas latinas, la ayuda emocional para víctimas de maltrato y la consejería matrimonial y familiar. Todos estos programas hacen del Centro de Ayuda Cristiano un referente de ayuda social y espiritual en los tiempos revueltos actuales, accesible y gratuito para todos.

En los últimos meses, el Centro de Ayuda Cristiano ha podido ver de cerca como las familias han ido perdiendo poder adquisitivo debido a la escalada inflacionaria que castiga desproporcionadamente a los más vulnerables. Un mazazo especialmente duro para las familias que ya habían sido golpeadas por los efectos de la pandemia. En panoramas tan desdichados como estos, las iglesias cobran protagonismo y asumen un papel de vital importancia en la sociedad.

El Centro de Ayuda Cristiano y El Colegio Público Rosa Luxemburgo organizaron dos charlas preventivas sobre Bandas Juveniles a estudiantes de 5º y 6º de primaria.

Aunque infundado, existe un prejuicio ampliamente diseminado de que quien vive la fe es iluso o ignorante. Nada más lejos de la realidad. De hecho, cuando una persona entiende que el perdón cura el alma y lo pone en práctica se siente feliz, mientras que aquel que guarda odio y resquemores vive continuamente amargado. Este es un pequeño pero práctico ejemplo que ayuda a comprender que tener fe es una decisión inteligente que trae beneficios, no solo a largo plazo, por la esperanza de una vida eterna en gloria, sino también a corto plazo, mejorando la calidad de vida del verdadero creyente. Quien se rige por fundamentos cristianos y valores bíblicos tiene las herramientas necesarias para enfrentarse a los retos y sinsabores de la vida de manera positiva, y consigue sacar provecho de cada una de las situaciones dolorosas que atraviesa convirtiéndose en una persona verdaderamente resiliente y feliz.

Reivindicación del papel de las iglesias en la transformación social


El trabajo social del Centro de Ayuda Cristiano emerge de estos mismos valores espirituales sobre el que destaca el amor al prójimo. Todos los proyectos son financiados por sus propios recursos y se ponen gratuitamente a la disposición de cualquier persona, indistintamente de su origen, religión o nivel económico.

Cada quince días la Obra Social del CdAC realiza una distribución de alimentos entre los más necesitados.

La labor de estas iglesias provoca un enorme impacto en la vida de muchas personas y en la sociedad en su conjunto, pero es una realidad muy infravalorada por muchos sectores del gobierno y varios partidos políticos. Esto se debe, principalmente, al desconocimiento (o a la falta de interés en conocer), o por preferir anteponer los prejuicios y la intolerancia antes que pararse a valorar de manera objetiva la magnitud de los cambios positivos que las iglesias promueven en todos los niveles de la sociedad, a partir de la transformación de un solo individuo.

Pero valorar el papel de las iglesias en la sociedad, pasa por valorar primeramente al ser humano como como un ser que posee un cuerpo espiritual que debe tratar y cuidar, así como a su cuerpo físico. El bienestar que la sociedad persigue no se puede alcanzar sin un enfoque holístico, que abarque una vida digna materialmente hablando, pero también un interior con paz y una conciencia liviana a través de una relación personal con el Creador.

Esto no tendría que sonar a chino, dado que la sociedad occidental está impregnada de valores cristianos, aunque desafortunadamente algunos de ellos están quedando relegados a la obsolescencia. El amor a la familia, el deseo de vivir una vida honrada y disfrutando de los frutos del trabajo, la cultura del esfuerzo, el respeto por la vida o el cuidado de la naturaleza son algunas de las bases de nuestra sociedad originadas en dichos valores.

El ser humano también es un ser libre, pensador y con capacidad para decidir consciente, crítica y reflexivamente en qué o Quién debe creer. Por eso, la separación del Estado y la Religión es algo que defiende esta libertad individual, o libre albedrío, siempre y cuando haya tolerancia y respecto. Por otra parte, la exclusión o el rechazo de las iglesias que realizan una labor tan importante en áreas que normalmente instituciones gubernamentales no pueden cubrir, es un craso error que puede tener enormes repercusiones en la sociedad, sobre todo en sectores más desfavorecidos, a ejemplo del proyecto de reinserción de jóvenes expandilleros que el Centro de Ayuda Cristiano lleva a cabo en la actualidad sin recibir ningún tipo de apoyo o financiación por parte de los gobiernos.

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